Sinceramente ya solo les queda las denuncias o el derecho al pataleo.
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La denuncia. Jean Marc Vignolles, el consejero delegado de Orange en España, concedió una entrevista a El Mundo, que fue publicada el pasado 7 de abril, hace ahora dos semanas. En esa interesante entrevista de nuestro compañero César Urrutia, el CEO de Orange aseguró que su compañÃÂa demandará a Telefónica ante la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones por no abrir su red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH), aunque en realidad se refiere a que el operador histórico no está cumpliendo su obligación legal de compartir los tendidos verticales, que son los tendidos interiores de los edificios que llegan a cada piso.
Como es sabido, la CMT aprobó una normativa que obligaba a todos los operadores, de forma que el primero que llegase a un edificio que no dispusiese de ICT (infraestructuras Comunes de Telecomunicaciones, lo que significa canalizaciones interiores para las telecomunicaciones, algo que, en la práctica, sólo tienen los edificios más nuevos) tenÃÂa que construir las verticales de tal forma que los demás operadores pudieran utilizar esas canalizaciones y no se convirtieran en un cuello de botella para el acceso a los clientes por parte de los demás competidores.
Las advertencias de Vignolles a Telefónica no suponÃÂan un cambio de postura ni nada nuevo que no se hubiera dicho ya durante la presentación de su acuerdo de despliegue de fibra con Vodafone el 13 de marzo, con la diferencia de que se pronunciaron casi un mes después, con lo que, previsiblemente, el tiempo para negociar se estaba agotando y ya debe ser muy escaso. Hace unas semanas dije aquàque parecÃÂa que el plazo para presentar una demanda ante la CMT acabarÃÂa a finales de abril, y por lo que parece es asÃÂ.
Sondeos ante la CMT. De hecho, según lo que se rumorea entre los operadores, Orange ya ha sondeado a la CMT sobre las posibilidades de que se admitiese cautelarmente una paralización del acuerdo de Telefónica con Jazztel, lo mismo que una apertura cautelar de las verticales y la eliminación del lÃÂmite de 30 megas de velocidad en la oferta mayorista de Telefónica.
El rechazo de la simetrÃÂa. Con todo, una de las frases más significativas de toda la entrevista es cuando Vignolles asegura que "en el acuerdo de Telefónica y Jazztel hay condiciones que nos parecen poco aceptables, como la exigencia de una simetrÃÂa en el despliegue para tener acceso a verticales". La simetrÃÂa es el concepto básico en el que se apoya el acuerdo de Telefónica y Jazztel. Ambos están de acuerdo en construir el mismo número de hogares 1,5 millones cada uno, y ofrecer al rival el acceso a su vertical.
El hecho de que Orange no quiera aceptar esa filosofÃÂa para su acuerdo con Telefónica y Jazztel parece significar que quiere optar por un modelo de acceso, es decir en el que el grupo galo (y Vodafone) mantendrÃÂa una relación asimétrica con Telefónica (y Jazztel), de forma que no construirÃÂa las mismas verticales que sus rivales, sino que pagarÃÂa una cantidad, un alquiler ?cuyo acuerdo con los propietarios serÃÂa muy difÃÂcil de alcanzar- por acceder a ellas.
Ese modelo, aparenta tener muy poco que ver con la co-inversión, al menos en el concepto tradicional de compartir los riesgos inversores y tecnológicos, ya que, con un modelo de acceso, es mucho más fácil elegir las zonas (e incluso los edificios) en las que se quiere tener presencia en base a la cuota de mercado de que se dispone en una zona concreta. La posibilidad de descremar el mercado, con poca inversión es mucho mayor.
Ausencia de riesgo inversor. Con este modelo, para Orange se reduce el riego inversor y para Telefónica se pierde la ventaja competitiva lograda asumiendo ese mismo riesgo inversor, al que ha destinado 700 millones de euros en los últimos dos años.
Es decir, el modelo que pretende Orange (y Vodafone) se parece mucho más al actual modelo regulatorio del cobre, en el que los operadores alternativos pagan una cantidad fijada por el regulador por un acceso mayorista, ya sea indirecto o por el alquiler directo del bucle.
Ã,¿Una revolución decidida cautelarmente?También es importante considerar que los sondeos sobre medidas cautelares que ha realizado Orange ante la CMT promoverÃÂan, de tener éxito, cambios enormes en el sector que parece difÃÂcil que se pudiesen decidir de formar cautelar.
Para empezar la decisión de limitar el acceso a la fibra de Telefónica hasta un máximo de 30 megas es fruto de un análisis de mercado ?un proceso complejo y lento, que permite las contribuciones de todos los actores del mercado concernidos- con lo que parecerÃÂa extraño que se pudiera anular con el grado de precipitación que supone una medida cautelar.
Por otra parte, cualquier medida cautelar que tomara la CMT en estos momentos ?los minutos de la basura de la CMT podrÃÂamos decir- podrÃÂa convertirse en una medida de largo recorrido en el tiempo, puesto que la llegada del nuevo organismo regulador, la CNMC, interrumpirÃÂa y ralentizarÃÂa las deliberaciones sobre el fondo del asunto y podrÃÂa convertir la decisión definitiva en un trámite que se ejecutase dentro de 18 meses, teniendo en cuenta que además, el análisis de la CNMC deberÃÂa ser remitido previamente también a Bruselas.
El incentivo a la inversión. Y es que, además, resultarÃÂa una situación paradójica, ya que la CMT lleva años evangelizando sobre la competencia en infraestructuras como el bálsamo de fierabrás para los males de las telecomunicaciones españolas. Y el meollo del asunto es que la limitación de los 30 megas es la directa responsable de la situación actual. Es decir, que parece evidente que el nirvana inversor en el que nos encontramos (con la posibilidad ?si la realidad no nos despierta- de acabar teniendo 5 redes de fibra en España) no existirÃÂa si grupos como Jazztel, Orange y Vodafone tuvieran un acceso regulado, con precios orientados a costes, a las redes de FTTH de Telefónica. Ã,¿Si alguien tiene un acceso barato y a la carta ?que le permita competir con los precios minoristas del incumbente y seguir ganando dinero, como ocurre en las lÃÂneas de cobre- a las nuevas redes, para que va a arriesgar cientos de millones en construir las suyas?
Equidad en las economÃÂas de escala. Pero existe además otro argumento interesante. Y es el debate sobre hasta que punto Telefónica puede ser considerado un operador dominante en los mercados de fibra, aunque no disfruta de una red legada de la época del monopolio y su nueva red es, verdaderamente, muy nueva, puesto que realmente se ha empezado a invertir en serio a partir de 2012, ya que en mayo de 2012, cuando anunció su primer despliegue, tenÃÂa 1,3 millones de hogares. E igualmente cabe preguntarse y hasta que punto le salen o no le salen las cuentas a un operador, para realizar una inversión en redes nuevas paralela a la del operador histórico.
Hay que partir del hecho de que los despliegues de fibra sólo se van a producir en una parte de la población, la que vive en grandes y medianas ciudades. Es decir, el despliegue de la fibra coincide más o menos (aunque será más reducido) con el de la oferta OBA, es decir, donde los operadores alternativos han considerado que la demanda es lo suficientemente alta como para abrir las centrales de Telefónica e instalarse directamente.
Pero lo importante es que la cuota de Telefónica en ese mercado de las grandes ciudades (el mercado total de la fibra, por tanto) no es mayor que la de sus rivales de ADSL, como se aprecia en el gráfico del informe geográfico de la CMT que usa datos de junio de 2012 (ahora, la cuota de los alternativos será aún mayor, previsiblemente). La cuota de Telefónica en Barcelona y las ciudades de entre 500.000 y un millón de habitantes es inferior que la de sus rivales del ADSL (Jazztel, Orange y Vodafone, principalmente) en conjunto y es ligeramente mayor en Madrid y en los municipios entre 100.000 y 500.000 habitantes. La participación de Telefónica sólo empieza a crecer en las poblaciones por debajo de los 100.000 habitantes, donde no parece que vaya a haber fibra nunca. O sea, que si para Telefónica salen las cuentas de desplegar fibra en un mercado total en el que su participación es equivalente a la de sus rivales, para estos, en conjunto, deberÃÂa ocurrir lo mismo.
Más vÃÂctimas colaterales que beneficiados. Por otra parte, en este caso no se trata de una red irreplicable como la del cobre. Si se otorga el mismo tratamiento a la fibra que se ha dado al cobre, los daños colaterales son muy diferentes que en el caso anterior. En el cobre se estaban perjudicando los intereses del operador ex-monopolista para favorecer al conjunto de los competidores alternativos, pero sobre una infraestructura ya existente que no hay que construir y que es irreplicable. Los resultados se han visto, especialmente a partir de 2011-2012: una pérdida acelerada de cuota de Telefónica en banda ancha fija y la llegada de ofertas convergentes muy atractivas para el usuario, que están tensionando los márgenes de todos los operadores. En el caso de la fibra se estarÃÂa perjudicando al operador que ha realizado el mayor esfuerzo inversor para desplegar redes de nueva generación (Telefónica) y no está nada claro que la infraestructura se siguiese construyendo, por lo que el riesgo de paralización de las inversiones es importante (teniendo en cuenta, además, que hay que seguir invirtiendo en 4G y que no sabemos de donde va a salir tanto dinero para invertir en todo). Pero también se perjudicarÃÂa a otro operador privado como Jazztel que se ha atrevido a intentar desplegar redes FTTH y que ha llegado a acuerdos con un proveedor que además le proporciona financiación como ZTE. Por último, el perjuicio serÃÂa evidente para los cuatro operadores de fibra hÃÂbrida (cable), que han invertido alrededor de 12.000 millones de euros en sus redes -9.000 millones a cargo de Ono y el resto por parte de Euskaltel, R y Telecable- a lo largo de su historia.
El problema de la simetrÃÂa cuando se llega tarde. Ahora bien, dicho esto, el problema para Orange (como para Vodafone) es haber querido empezar mucho más tarde su despliegue de fibra (quizá demasiado), aunque ese problema es sólo atribuible a los tiempos de reacción y decisión de la operadora gala. Vodafone, por su parte, siempre habÃÂa mantenido una negativa rotunda a invertir en FTTH. Vodafone sostuvo consistentemente en público y en privado que no habÃÂa espacio para una nueva red alternativa a la del incumbente, hasta que el 13 de marzo de 2013 se cayó del caballo al ver que el tiempo pasaba y que fiar su futuro a la actuación de la CMT resultaba demasiado arriesgado.
En cualquier caso, cuando los cuatro operadores (Telefónica, Jazztel, Vodafone y Orange) iniciaron en 2011 las conversaciones para pactar un modelo de coinversión en fibra óptica hasta el hogar, todos estaban, obviamente, al tanto de las intenciones de sus rivales. De hecho se alcanzó un acuerdo para pactar el modelo técnico de compartición de las verticales, aunque nunca se llegó a cerrar un acuerdo económico sobre el reparto de costes. Pero todos estaban informados de que Telefónica tenÃÂa interés en el modelo de coinversión aunque las conversaciones sólo fructificaron con Jazztel (lógico, a quien más le apretaba el zapato) después de unas larguÃÂsimás negociaciones con Telefónica, en las que, según confesión propia, el consejero delegado de Jazztel, José Miguel GarcÃÂa, se reunió más de 250 veces con Telefónica en el plazo de un año.
Ahora, claro, el modelo de simetrÃÂa total que les ofrece Telefónica no les conviene puesto que para ello tendrÃÂa que ofrecer verticales en zonas que no estén cubiertas por el acuerdo de Telefónica y Jazztel. Es significativo que Jazztel, por ejemplo, si esté desplegando (o empezando la planificación) en ciudades como Valencia, Sevilla y Málaga, que, sin duda, son la moneda de cambio con Telefónica para que ésta les proporcione hogares de Madrid y Barcelona. Pero claro, si las grandes ciudades ya están cubiertas por el acuerdo Telefónica-Jazztel, las ciudades a las que tendrÃÂan que acudir en una fase inicial Vodafone y Orange para poder intercambiar con las que ya han pactado Telefónica-Jazztel serÃÂan ciudades muy poco interesantes (y perdón por el desprecio para las ciudades medianas) a las que sólo tendrÃÂan pensado acudir en la fase final de su despliegue.
Este razonamiento demuestra que, llevada a su extremo, la simetrÃÂa total que defiende Telefónica tampoco es viable, puesto que llevarÃÂa a un punto imposible, ya que un operador nuevo que quisiera entrar en el pacto de las verticales, pongamos en 2015, tendrÃÂa que tener su mancha en unas zonas que ya no interesarÃÂan a ninguno de los operadores
http://www.expansion.com/blogs/tecnoestrategias/2013/04/16/porque-lo-llaman-co-inversion-cuando.html
Cita de: chanquete en 18 Abr 2013, 01:39 AM
Este razonamiento demuestra que, llevada a su extremo, la simetrÃÂa total que defiende Telefónica tampoco es viable, puesto que llevarÃÂa a un punto imposible, ya que un operador nuevo que quisiera entrar en el pacto de las verticales, pongamos en 2015, tendrÃÂa que tener su mancha en unas zonas que ya no interesarÃÂan a ninguno de los operadores
http://www.expansion.com/blogs/tecnoestrategias/2013/04/16/porque-lo-llaman-co-inversion-cuando.html
Pues que "Vodange" espabile y empiece a invertir, que se están haciendo las victimas cuando tendrian que ser telefonica y jazztel al ser las que arriesgan al invertir en una nueva tecnologÃÂa; y el operador deberÃÂa ver a Vodange como una ave de rapiña.